Los ecos de “La Voz”: Frank Sinatra

Frank Sinatra, fotografiado en 1950

Pocas voces tan icónicas han pasado a la historia como la de Francis Albert Sinatra: el prolífico cantante y actor, nacido el 12 de diciembre de 1915 en Hoboken (Nueva Jersey) en el seno de una familia de inmigrantes italianos, grabó más de 1.300 canciones e incluso hizo carrera en la gran pantalla.

Por encima de su dilatada trayectoria, siempre será recordado por su aportación a la interpretación vocal, gracias a un timbre inconfundible y a unos registros irrepetibles. A modo de curiosidad, fue el primer cantante que se valió conscientemente de métodos de amplificación del sonido para destacar sobre la orquesta y hacer llegar mejor su voz a los oídos de la audiencia.

Frank dejó atrás una infancia de estudios irregulares y encontronazos pandilleros con la policía; influenciado por artistas como Bing Crosby o Al Jolson, un encuentro con el bonaerense Carlos Gardel en 1934 cambió su vida para siempre. La entonces esposa de Sinatra se acercó al argentino tras una actuación y le habló de la gran voz de su marido: Carlos se acercó a él y le habló de la vida similar que él mismo había llevado en su juventud, convenciéndole para volcarse en el mundo de la música.

Frank Sinatra en 1935 con la banda The Hoboken Four, con quienes participó en el concurso Major Bowes

Espoleado por su charla con Gardel, Sinatra participó en el concurso Major Bowes Amateur Club, que supuso el comienzo de su carrera artística. Frank se encontró rápidamente con la dificultad de diferenciarse del gran Crosby, sobre todo por la falta de técnica a la hora de proyectar su voz. Una afirmación que resulta sorprendente, a tenor del rendimiento que posteriormente sacó Sinatra a su torrente vocal.

Tras un paso fugaz junto a la orquesta de Benny Goodman, Frank fue contratado por el trombonista Tommy Dorsey, al que no dudó de catalogar de “gran maestro”, hasta que en 1942 decidió iniciar su trayectoria en solitario. A finales de ese mismo año, Frank se convirtió en un fenómeno de masas tras una actuación en el Teatro Paramount de Nueva York, invitado por Goodman.

Sinatra y Goodman

Durante esta primera etapa, Sinatra destacó por su esfuerzo en salir de los ritmos sincopados del jazz, típicos de la escuela de Nueva Orleans, para crear melodías que entrasen en el compás de cuatro por cuatro, más accesible para el oído del gran público.

A pesar del empeño de su maquinaria publicitaria por proyectar la imagen de un feliz y modélico hombre de familia, la realidad personal de Sinatra era bien distinta, al más puro estilo de “estrella contemporánea del rock”, con múltiples escarceos amorosos, cierto desorden en su vida social y controvertidas opiniones políticas. Esto le acarreó una pérdida de popularidad, y Sinatra atravesó una época de sombras que duró hasta mediados de la década de los 50.

En ese año, su participación en el largometraje De aquí a la eternidad le valió un Oscar; este hito supuso el inicio de una carrera cinematográfica de más de medio centenar de películas en la que incluso llegó a actuar junto a Marlon Brando, y se codeó socialmente con un selecto grupo de famosos de la talla de Humphrey Bogart o Judy Garland, con la que mantuvo un romance poco después.

Sinatra interpretando a Angelo Maggio, en el largometraje De aquí a la eternidad (1953)

En lo que concierne puramente a la música, Sinatra estuvo vinculado a la firma Capitol hasta finales de la década de los 50, con quienes rompió relaciones por el exceso de trabas que encontró a la hora de planificar estrategias discográficas. A pesar de ello, fue una época muy prolífica con 15 lanzamientos, potenciados por el auge del recién estrenado formato de LP (long play).

Frank Sinatra en un estudio de Capitol. Fotografía de 1955.

En la década de 1960, Frank su andadura en una compañía propia, de tal modo que por fin podía dar rienda suelta a su creatividad. Durante esta nueva etapa, vivió experiencias tan dispares como un rotundo éxito en la producción de la gala inaugural de la presidencia de John Fitzgerald Kennedy, un turbulento romance con Marilyn Monroe (con un fatal desenlace), una prolífica participación conjunta con Elvis Presley en un programa de televisión, y la pérdida de su licencia de juego, a cargo de las autoridades del estado de Nevada, por sus conexiones con la mafia.

Sinatra y Monroe. Fotografía de 1961.

La historia de Frank Sinatra está marcada por la dualidad de una vida privada excéntrica y un éxito profesional sin precedentes. Finalmente falleció el 14 de mayo de 1998 en Los Ángeles (California), legando al mundo de la música no solo una voz irrepetible, sino su afán constante de hacer llegar el jazz al gran público y sacarlo del nicho elitista del que originalmente procedía.

Portada de 1985 de New York, New York

Entre los grandes éxitos cantados por Sinatra incluidos en el repertorio de la Big Band de Alcalá de Henares destacan “Fly me to the moon” (original de 1954 e interpretada por Sinatra una década más tarde), y “New York, New York”, original de 1977.

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